Análisis y Comentario sobre “Construyendo una Filosofía de la Comunicación para los Nuevos Tiempos” David de los Reyes ©Doctor en FilosofíaProfesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (Caracas)

•19 June 2009 • Leave a Comment

tecladobrillanteSi como dice Hegel la Filosofía es llevar la época a pensamientos,  el desafío sería ¿cómo llevar la era de la información, la comunicación y la tecnología, instalada en el interior de nuestra vida cotidiana, a pensamientos?, lo que sencillamente sería ¿cómo plantear una filosofía de la comunicación?; más aún, en un mundo en el que todo muta, cambia, se transforma y aparentemente está por encima de verdades absolutas;  en una sociedad donde reina el deseo, el cambio, la imagen, la inserción personal en el campo de la globalidad, desafiando el planteamiento kantiano de convertir la filosofía en legisladora de la razón humana.

La dinámica y versatilidad de la sociedad actual, en donde incluso el transcurrir del tiempo ha cambiado haciéndose aparentemente más ágil y volátil, impiden elaborar procesos con lentitud de pensamiento, en el sentido de ‘demorarse para profundizar’, ‘pensar con detenimiento’, pues pareciera que detenerse es perder, es quedarse sin avanzar; sin embargo, si no hay detenimiento ni contemplación de lo que ocurre, no hay filosofía, no existe reflexión que lleve a determinar lo primordial de lo urgente, lo verdaderamente necesario de lo superfluo.  Además, frente a esta urgencia son pocos los privilegiados que se permiten interrumpir o salir del sistema, para analizar, pues la gran mayoría, las masas, están sujetas a una vertiginosa circulación de imágenes y contenidos que las sumerge en estilos de vida poco originales, privándoles de descubrir los conocimientos más importantes, en suma, privándoles de descubrir la verdad.

El profesor De los Reyes cita a los griegos quienes designaban con una sola palabra, logos, para referirse al lenguaje y a la razón, con lo que querían decir que  ineludiblemente lar razón es comunicable, que no es posible la razón sin lenguaje; así pues, si consideramos que la razón humana es herramienta natural para conducirnos a descubrir la verdad de las cosas que nos rodean y de los acontecimientos, debemos concluir en que toda verdad es comunicable, que la verdad está hecha para ser comunicada; no obstante ¿qué pasa en la sociedad contemporánea?, ¿de qué habla la gente en su vida diaria?, de lo que acontece a los famosos, de las tragedias que se exhiben como espectáculos a través de los mass media,  etc. contenidos que sólo muestran una verdad sesgada; siendo  necesario aceptar que los mass media tienen el poder de configurar la cosmovisión del mundo  que tiene cada individuo y con más facilidad la de aquellos que no tienen más referentes sociales, que esos medios. Así pues, como señala el autor, la comunicación necesita ser auténtico mensaje o puente para el crecimiento de la significación de lo humano. La comunicación necesita comunicar la verdad para contribuir al crecimiento espiritual e intelectual de la humanidad, la pregunta sería ¿cómo hacerlo posible?

El doctor De Los Reyes contrasta la realidad de los antiguos pueblos griegos donde los oradores exponían en las plazas tranquilamente para propugnar el debate, con la realidad actual, en la que un conferencista apenas es escuchado en las últimas filas de un auditorio, mientras que frente a la televisión miles de millones de personas, permanecen atentas a lo que ven por el impacto que produce; lo que comprueba que la atención prestada a los medios masivos de comunicación de parte de cada individuo, es una atención pasiva y adormecida por los efectos naturales del medio, una atención fugaz e indiferente que no admite participación, como sí ocurría en los espacios griegos, donde la gente debatía, medía sus ideas y alegatos con el fin de llegar al conocimiento certero de las cosas.

Entonces pues, así como los contenidos mediáticos son sesgados, así la respuesta de las grandes masas y los pasivos receptores, es sesgada, frívola y muy débil, la misma que frecuentemente es ignorada por quienes manejan los medios de comunicación.

 Aristóteles, recuerda el autor, habla de un ser humano social lingüístico, sociable, gregario y por tanto político, por ser un habitante comprometido con el crecimiento de su contexto; no obstante, la sociedad actual deviene en amodorrada e individualista. En base a lo planteado por Hobbes, concluísmos que la palabra nos hace humanos; sin embargo, una sociedad muda o que apenas murmura de aconteceres aparentemente importantes, es una sociedad con riesgo de deshumanizarse.

Para salvar esta situación es necesario remitirse a la concepción socrática de la comunicación planteada por el doctor De Los Reyes, que consiste en una definición rigurosa de los términos como condición de un lenguaje que sirva de instrumento de conocimiento; contrapuesta a la concepción de los sofistas quienes sostenían que el lenguaje era instrumento de persuasión. Lo ideal sería retomar lo propuesto por Sócrates, es decir, asumir el lenguaje como instrumento de conocimiento y no como sencillo instrumento de persuasión, que insita a un convencimiento prematuro de los hechos, tal como hacen los medios de comunicación.

El lenguaje como instrumento de conocimiento, el que manejaban los poetas griegos, era pues instrumento de educación; siendo ésta la respuesta a cómo hacer para que la comunicación sea puente o mensaje de la verdad que construya al hombre. Lo que aclara que el poder de la palabra no debería estar en el dominio de la técnica del discurso, si no en la razón y la argumentación.

En una concepción amplia Rosseau sostiene que el lenguaje es más que comunicación y conocimiento, es el que define a las naciones y la primera institución social; verdad que evidentemente pondera que el dominio de una lengua no implica solamente la locuacidad y fluidez en decir palabras, si no, el pensamiento, la configuración de la realidad, la vida y el mundo que conlleva esa lengua, de esta manera, el lenguaje es más que decir, es mostrar, es sentir, es emitir señales gestuales que se definen como signos y símbolos culturales. Asimismo,  Hegel sostiene que el lenguaje muestra el yo del individuo y su universalidad, no obstante, tal y como señala el autor, la autoconciencia universal de la sociedad actual son los medios y no el individuo, el mismo que aprende de forma parasitaria con los mass media.

El autor plantea una Filosofía de la Comunicación basada en una educación para la libertad,  una libertad auténtica que no es la que prescinde de reglas, dejándolo todo en la arbitrariedad, sino más bien una libertad que cuenta con esas reglas. El lenguaje que es más que comunicar, que es expresar pasiones y razonamientos, cuenta con esas reglas que cumplidas debidamente ayudará al individuo a ser libre, autónomo y con criterio propio. Diríamos que un grupo humano que respete sus propias reglas culturales, comunicacionales, idiomáticas, estará menos sujeto al dictamen caprichoso y arbitrario de los contenidos mediáticos globales; pues una sociedad que se detiene a contemplar y analizar profundamente la vida desde su realidad particular hasta la global, será, al fin, una sociedad más libre y por tanto inmune a los dictámenes y contenidos preconcebidos que ofrecen los medios.  La alternativa sería plantear la importancia de la comunicación, del lenguaje y de la palabra que nos hacen humanos, a nivel microsocial, es decir, en la vida cotidiana, para presentar alternativas sólidas como respuestas a los contenidos mediáticos, evitando que éstos tengan la última palabra en la concepción de la vida de los individuos. Lo que implica redimir la importancia de la comunicación interpersonal -la más humana- para poder, luego, hacer frente a la comunicación global y masiva, que es la que hoy define la sociedad contemporánea.

Hello world!

•18 May 2009 • 1 Comment

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!